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lunes, 17 de febrero de 2014

Milk Sugar Scrub

Si he sucumbido totalmente a la cosmética natural y estoy encantada con los jabones, cremas, champús y demás potingues, hay uno que no perdono y soy totalmente adicta, lo confieso. Son los scrub o exfoliantes, me pierden sus aromas, la textura, el placer del masaje con ellos y como te dejan la piel.
Si empece con el Chocolate Sugar Scrub,  y sus variantes de aromas: menta, naranja y luego el Coffee Scrub, este con leche me pierde del todo.

El otro día después de la ducha estaba decidida a no utilizarlo, "me doy la leche corporal tan estupenda que he hecho" me dije, pero al secarme y empezar a soltar pieles muertas en las piernas, me volví a meter en la ducha y acabar con el scrub, adiós a la leche corporal, otra vez será.
Este scrub tiene leche en polvo, es suave, más suave que el Coffee Scrub y un embriagante aroma a vainilla y canela. El aceite de oliva, manteca de cacao y de karité dejan la piel muy muy suave, hidratada y nutrida, con un tacto atercipelado y un aroma delicioso.
¿Se nota mucho que soy adicta a ellos???? No soy la única, al peque también le gusta y le encanta frotarse con él. Y quienes los han probado han caido en la tentación de repetir..... Después no digáis que no os he avisado.


AVISO: PRODUCTO ALTAMENTE ADICTIVO.



sábado, 6 de abril de 2013

Jabón de Miel


Un jabón que me encanta en la ducha es el jabón de miel. Aunque es un producto un poco problemático a la hora de hacer  jabón, hasta ahora no he tenido ningún problema.
Utilice leche de arroz. Apenas utilizo el agua, me gustan mucho las leches: coco, cabra, arroz, avena... Y si utilizo el agua, suelen ser infusiones de diferentes plantas, según el jabón. Enriquecen mucho el jabón y le aportan muchas propiedades.


La laboriosidad de las abejas  nos brinda  uno de los elementos de  la Naturaleza más completo y especial. Aún se sigue estudiando y dando gratas sorpresas.


La miel es una sustancia elaborada por las abejas a partir del néctar que recogen de las flores, el cual deshidratan y juntan con enzimas para evitar fermentaciones. Casi todo el mundo conoce que la miel procede de las abejas, pero el trabajo que se tienen que realizar las abejas para producirla lo conocen pocos, pues para medio kilo de miel las abejas deben realizar entre dos millones y dos millones y medio de viajes.
Egipcios, griegos, romanos... ya utilizaban la miel como producto de cosmética, Popea, la esposa del emperador romano Nerón, para dejar su rostro más terso y joven y Ana de Inglaterra para conseguir un cabello brillante gracias a sus propiedades acondicionadoras e hidratantes.
La miel está considerada como uno de los mejores humectantes naturales que existen, gracias a su alto contenido en azúcar previene la sequedad de la piel y la hidrata profundamente.
Una de las propiedades curativas de la miel es su gran poder antibiótico (lo cual evita la infección) y emoliente (que baja la inflamación), por lo que la miel se utiliza desde tiempos muy remotos como tratamiento en heridas, úlceras, quemaduras... La inhibina es la sustancia que consigue que la miel aporte estos beneficios antimicrobianos.
Se han realizado estudios que demuestran que los apósitos embebidos de miel son la mejor aplicación sobre las heridas, siendo de gran importancia sus beneficios en los casos de úlceras, quemaduras e incluso heridas quirúrgicas infectadas. En la curación de las heridas también se demostró la importancia de una de sus propiedades: la hidrofilia, según la cual la miel tiene la cualidad de absorber el agua; gracias a esta propiedad los apósitos al ser retirados dejaban la herida limpia sin eliminar el tejido nuevo que había generado el organismo y permitiendo la aplicación de un nuevo apósito sin necesidad de retirar ningún residuo.
Durante las dos guerras mundiales se utilizaron cataplasmas de miel para curar las heridas de los soldados, sin embargo con el nacimiento de los antibióticos dejó de utilizarse. Actualmente, los médicos se enfrentan a virus que son resistentes a muchos antibióticos , por lo que está han empezado a utilizarse otra vez las mieles para el tratamiento de las heridas. Desde hace años, en el departamento de oncología de la Universidad de Bonn se ha utilizado la miel para curar las heridas de los enfermos debido a que sus heridas, al tener éstos el sistema inmunológico debilitado, tardan más en cicatrizar y con la utilización de las mieles éstas sanan más deprisa permitiendo que la sustitución de los vendajes sea menos dolorosa y sean también más fáciles de retirar sin dañar las capas recién formadas de piel. La miel posee un factor antibacteriano debido a un alto contenido de peróxido de hidrógeno y de antioxidantes que protegen la herida de los radicales libres; además el uso de las mieles sobre las heridas ejerce una acción antiinflamatoria que disminuye el edema, la supuración y el dolor haciendo que ayude a la cicatrización.
Las propiedades humectantes de la miel hacen que ésta sea utilizada en diversos tratamientos dérmicos, sobre todo en la actualidad en que las agresiones externas son diarias y provocan el envejecimiento prematuro con la aparición de sequedad y de escamas en la piel. Es en estas circunstancias donde la aplicación de mieles hace que la piel se mantenga hidratada en profundidad, por esta razón la miel se usa para elaborar cosméticos destinados al cuidado del rostro y el cabello. Además de estas propiedades humectantes, la miel se utiliza como limpiador, como regenerador de la piel gracias a sus propiedades antioxidantes y en los tratamientos del acné aporta sus beneficios antibacterianos y antisépticos.



Esta estaba muy trabajadora en una balota negra (ballota nigra) en un prado






Este jabón es un gran aliado en la nutrición e hidratación de la piel, lo tengo dentro de la bolsa-esponja, que es muy práctico, se utiliza como esponja ligeramente exfoliante, sin tener el jabón por un lado y la esponja por otro y luego se puede colgar, así el jabón se seca y no queda húmedo, lo que prolonga su durabilidad y propiedades.

Ingredientes: aceites de oliva, coco, palma, girasol, ricino, mantecas de cacao y karité, leche de arroz, NaOH, miel, aroma de miel y galleta y tintura de benjuí